miércoles, 11 de marzo de 2009

NoTICas - Los docentes: Entre tecnófilos y tecnófobos

Es sabido que en cualquier Institución Educativa y de formación, la incorporación, introducción o, mejor, integración de las TICs en las estrategias y procesos de enseñanza y aprendizaje depende de forma determinante de, al menos, estas variables:
Institucionales:
• Disponibilidad o no de los recursos tecnológicos precisos.
• Expectativas positivas o no de los responsables en lo que respecta al reto tecnológico.
• Sistema organizativo que propicia o no la utilización de las TICs.
Docentes:
• Con capacidad y competencias adecuadas o no en el ámbito tecnológico.
• Con actitud positiva o no hacia esa integración.
Si las variables institucionales son positivas hacia la tecnología, la formación de los docentes y sus actitudes se convierten en clave para el éxito de estos procesos innovadores.
Lógicamente un docente en un entorno virtual podría llegar a manifestar unas actitudes muy cercanas a las deseables para los miembros de una cibercomunidad o para nuestro caso una Comunidad Educativa Virtual.
Téngase en cuenta que, al margen de la población de docentes muy jóvenes que está accediendo hoy a esta profesión, los restantes fueron educados en buena parte sin utilizar mayoritariamente las TICs. Es decir, las experiencias como receptores de aprendizajes mediados por las tecnologías no las vivieron como generalizadas.
Diferentes estudios nos han mostrado los diversos grados de aceptación, rechazo o indiferencia que por parte del profesorado tienen las tecnologías a la hora de integrarlas en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es verdad que ciertas actitudes se han venido singularizando entre dos polos opuestos: Tecnófilos vs tecnófobos, integrados vs apocalípticos. Sin embargo, estos polos extremos de actitudes de los docentes están llenas de matices y tonalidades intermedias entre el blanco y el negro, veamos algunos de estos matices:
• Innovadores:
 Incondicionales ¿tecnófilos?: Los más entusiastas y apasionados con el uso de las tecnologías. Están plenamente convencidos de sus bondades. Son auténticos devotos de las TICs. En muchas ocasiones son los que tiran de la innovación, pueden llegar a la exageración y al absurdo. Suelen actuar sin demasiados argumentos. En ocasiones podrían rayar en el fanatismo tecnológico.
 Críticos: Siendo favorables a la incorporación de las TICs a estos procesos, lo hacen desde una postura crítica tanto referida a la cantidad como a la calidad de tecnologías. Suelen convertirse en líderes dado que argumentan sobre las ventajas e inconvenientes de integrar tecnologías en el hacer educativo. Argumentan sobre qué tecnologías, para qué objetivos y competencias a alcanzar. Escudriñan en forma crítica sobre el cómo, el por qué, el para qué, el cuándo y en qué secuencia, de las TICs que se proponen utilizar.
• Pragmáticos: Suelen ser los docentes diestros con las TICs, que se fían de los que argumentan a su favor. S encuentran a gusto en ese ambiente, son prácticos y habilidosos, expertos en el uso tanto del software como del hardware. Fácilmente se convierten en “consejeros” de los demás colegas, tarea que suelen realizar con gusto.
• Desencantados: Con ilusión por el uso de las TICs pero desilusionados, decepcionados, contrariados, en fin, porque quieren y no pueden dada la dejadez de la institución en cuanto a la disponibilidad de estos recursos o la propia organización y cultura del centro.
• Resistentes (¿tecnófobos?): En los que podríamos detectar, entre otros, estos tipos de resistencia:
 Sin razones: Son los que rechazan totalmente estos usos sin argumentos especiales.
 Críticos: Serían los resistentes críticos que, con argumentos más o menos discutibles, se oponen a estos usos. Suelen asumir un rol menos discutibles, se oponen a estos usos. Suelen asumir un rol muy activo en el rechazo de las TICs con actitudes bastante inflexibles y obstinadas. Son los resistentes más difíciles de convencer. A veces podríamos hablar de “humies”, defensores de un tipo de humanismo ante la colonización de las tecnologías. Manifiestan ciertas cautelas ante el uso de las TICs contraponiéndose al armónico desarrollo de las personas y de la sociedad.
 Desconfiados: Otros menos críticos, pesimistas y suspicaces, pueden, sin embargo, manifestar sus temores ante este fenómeno. Pueden, quizás, estar escarmentados de experiencias previas fracasadas.
 Indiferentes: Todos conocemos a los que se muestran apáticos ante estos cambios. Andan como desafectados por lo que tienen delante, insensibles ante lo tecnológico.
 Ignorantes: algunos (¿o muchos?) muestran actitudes negativas, sencillamente porque no conocen ni las tecnologías ni sus posibilidades reales en entornos educativos. Son casos cercanos a un cierto analfabetismo tecnológico. Así se convierte la ignorancia o quizás la impericia en base del rechazo.
Tomado de Lorenzo García Aretio – Editor del BENED y titular de la CUED

domingo, 8 de marzo de 2009

Orgullosamente normalista superior de Sincelejo

Entrar a la Institución Educativa Normal Superior de Sincelejo es una magnífica oportunidad para establecer comunicación gratificante con la naturaleza: bosquecillos, árboles centenarios, vegetación exuberante, canto de pájaros. Niños, jóvenes y adultos en interacción para convivencia formativa. Se evidencia el paso de más de 60 años de historia pedagógica, cosechada en la labor que han cumplido y siguen cumpliendo las diferentes cohortes de egresados.